Por: Lic. Juan Taveras de Oleo (Psicólogo Clínico)

Santo Domingo, R.D. — En los últimos años ha cobrado visibilidad en redes sociales el fenómeno conocido como “Therian”, término que proviene de la palabra griega therion, que significa “bestia” o “animal”. El movimiento comenzó a tomar forma en comunidades digitales a finales de los años 90 y principios de los 2000, especialmente en foros de internet en Estados Unidos y Europa, donde personas compartían la creencia de que, a nivel espiritual o psicológico, se identificaban como animales.

 

A diferencia de otras subculturas, los Therian no necesariamente se consideran fanáticos de disfraces o entretenimiento. Ellos afirman que su identidad interna está conectada con un animal específico —lobo, felino, ave u otros— y que esta conexión forma parte esencial de quiénes son.

 

¿Qué dicen que quieren?

 

Según sus propios planteamientos, los Therian buscan:

 

Reconocimiento y respeto a su identidad.

 

Espacios seguros donde puedan expresarse sin burlas.

 

Comprensión social.

 

Libertad para vivir simbólicamente esa conexión (uso de accesorios, conductas imitativas, expresiones corporales).

 

 

Muchos aseguran que no creen ser animales físicamente, sino que se identifican espiritualmente o psicológicamente con uno.

 

Sin embargo, el fenómeno ha crecido principalmente entre adolescentes, etapa clave en la formación de la identidad.

 

 

 

Enfoque psicológico

 

Desde la psicología del desarrollo, sabemos que la adolescencia es una etapa crítica donde el individuo responde a la pregunta: ¿Quién soy?

 

Cuando esta pregunta no encuentra bases sólidas en la familia, la educación y la estructura emocional, el joven puede buscar identidad en:

 

Grupos alternativos.

 

Movimientos digitales.

 

Identidades simbólicas.

 

Subculturas que ofrezcan pertenencia.

 

 

La identificación con un animal puede representar:

 

Necesidad de pertenencia.

 

Escape de conflictos internos.

 

Protección ante traumas.

 

Rechazo de la identidad personal percibida como débil.

 

Construcción simbólica de fuerza o libertad.

 

 

En consulta clínica, la falta de identidad consolidada suele relacionarse con ansiedad, baja autoestima, depresión y dificultades en el autoconcepto.

 

El problema no es la moda en sí, sino lo que puede estar reflejando: una crisis de identidad profunda en una generación que no encuentra estabilidad emocional.

 

 

 

Enfoque espiritual y profético

 

La Escritura advierte que en los tiempos finales habría confusión en la naturaleza humana y deterioro en el carácter moral:

 

> “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.”

— 2 Timoteo 3:1

 

 

 

Además, la Biblia establece el fundamento de la identidad humana:

 

> “Y creó Dios al hombre a su imagen…”

— Génesis 1:27

 

 

 

Desde esta perspectiva, cuando el ser humano pierde la conciencia de su identidad como imagen de Dios, puede buscar redefinirse fuera de ese diseño original.

 

No se trata de atacar ni ridiculizar a quienes se identifican como Therian, sino de comprender que detrás puede existir una necesidad emocional profunda de ser vistos, escuchados y afirmados.

 

 

 

 

Conclusión

 

Como psicólogo clínico, sostengo que el fenómeno Therian debe analizarse con equilibrio:

Ni burlarse, ni normalizar sin reflexión.

 

Es necesario:

 

Fortalecer la familia.

 

Desarrollar identidad desde la infancia.

 

Promover educación emocional.

 

Acompañar psicológicamente a los jóvenes.

 

Restaurar la conciencia del valor humano.

 

 

Más que un movimiento extraño, puede ser el reflejo de una generación que está gritando silenciosamente: “No sé quién soy.”

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