El presidente Luis Abinader parece no haber comprendido aún que dentro de su propio equipo político cuenta con una de las figuras con mayor capacidad para ayudarle a enfrentar la crisis que atraviesa el sector agropecuario.
Se trata de Tomás Hernández Alberto, un dirigente que ha estado vinculado al sector productivo y que conoce de cerca la realidad del campo dominicano. Sin embargo, su experiencia y conexión con el agro no están siendo aprovechadas en la dimensión que exige la coyuntura actual.
El agro dominicano no se rescata con discursos ni con reuniones protocolares. Tampoco con funcionarios alejados de la realidad del campo. Se rescata con liderazgo, credibilidad y conocimiento real del terreno.
Se necesita alguien que genere confianza entre ganaderos, agricultores, productores avícolas y todos los actores que sostienen la seguridad alimentaria del país. Y en ese escenario, el nombre de Tomás Hernández Alberto no surge por capricho, sino por condiciones.
El presidente debe dejar de lado los prejuicios y las presiones internas de sectores políticos que muchas veces responden más a intereses particulares que al bienestar nacional. En tiempos de dificultad, los gobiernos están llamados a apoyarse en sus mejores hombres, no en los más complacientes.
Hoy el sector agropecuario vive momentos de tensión: productores que no se sienten escuchados, ganaderos que reclaman apoyo real, agricultores que exigen reglas claras y consumidores que terminan pagando las consecuencias del desorden productivo.
Ante este panorama, el gobierno necesita un interlocutor con autoridad, respeto y experiencia comprobada. No más improvisaciones.
Tomás Hernández Alberto reúne esas condiciones: liderazgo, cercanía con el sector productivo y conocimiento del terreno.
No es un nombre impuesto. Es una opción necesaria.
El presidente Luis Abinader aún está a tiempo de corregir, fortalecer su equipo y enviar una señal clara de apertura y disposición al diálogo con quienes pueden aportar soluciones reales.
A veces, la diferencia entre prolongar un problema o resolverlo está en una sola decisión.
Presidente, deje de lado los prejuicios y las presiones. Póngale el bate en la mano a su mejor jugador en el sector agropecuario.
Si le da el turno a Tomás Hernández Alberto, no se arrepentirá.




















