Más allá de las aspiraciones: Yayo Sanz Lovatón como el gran intercesor de la conformación de la boleta del PRM
En la dinámica de los partidos políticos modernos, la victoria no solo se construye con popularidad mediática o discursos públicos, también se consolida en la mesa de negociación y en la capacidad de articular consensos entre sectores diversos. En ese tablero, Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón se ha posicionado como la pieza clave y el gran armador de la estructura interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
El rol de Yayo como arquitecto electoral no es circunstancial, ni es de ahora, lo demostró con la campaña presidencial de Luis Abinader, tambien demostró su versatilidad al asumir la dirección política de la campaña de Carolina Mejía en el Distrito Nacional, afianzar esa plaza de la capital, articulando redes territoriales, alianzas de base y una narrativa eficiente que garantizó la victoria municipal.
De igual manera, su estrecha amistad como lo detalló en un artículo publicado recientemente, la coordinación estratégica con David Collado confirman su habilidad para tender puentes entre los liderazgos de mayor proyección nacional. Sanz Lovatón ha logrado consolidarse como un interlocutor indispensable y un punto de convergencia donde confluyen las principales fuerzas del partido.
Ya sea como constructor de acuerdos de unidad, articulador de candidaturas clave o arquitecto del consenso oficialista, el «factor Yayo» se consolida como una pieza clave para definir el futuro y la cohesión del PRM rumbo al 2028.
En el tablero actual del PRM, esa madurez política de Yayo, quien con la declinación de sus propias aspiraciones presidenciales para respaldar el proyecto de David Collado, lejos asumir una postura protagonista, ha transformado la visión de fuerza unida para futuro institucional, y a pesar de inclinarse por la candidatura de Collado y puede mantener de forma paralela esa conversación con el liderazgo del partido como la de la talla de Carolina Mejía.
La política dominicana está llena de historias donde los egos terminan fracturando maquetas enteras, pero una buena intersección y arbitraje podría ser mejor que hechar el pleito.
Máximo Miñoso Santoni , Director Medio La República
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