• Por Jhonatan Brea; La buena gestión pública tiene una característica que resulta imposible ocultar: los resultados se ven. Cuando existe liderazgo, planificación, capacidad gerencial y un equipo que trabaja bajo una misma visión, las instituciones avanzan y los ciudadanos comienzan a sentir los cambios.

Eso es lo que está ocurriendo en el Servicio Nacional de Salud bajo la dirección del doctor Julio César Landrón, quien ha asumido uno de los mayores desafíos de la administración pública dominicana: continuar fortaleciendo una extensa Red Pública de Salud y lograr que sus servicios lleguen cada vez más cerca de las comunidades.

Landrón no llegó al SNS simplemente a ocupar una posición. Llegó con experiencia hospitalaria, conocimiento del sistema y una visión gerencial orientada hacia los resultados. Y desde el inicio ha dejado claro cuál será uno de los sellos fundamentales de su gestión: menos administración desde el escritorio y más presencia en el territorio.

Ese estilo de dirección coincide con la visión impulsada por el presidente Luis Abinader: un Estado que no espere al ciudadano, sino que acerque sus servicios a la gente y responda con mayor eficiencia a las necesidades de las comunidades.

El Primer Nivel: una prioridad correcta

Uno de los mayores aciertos de Julio Landrón ha sido colocar el fortalecimiento del Primer Nivel de Atención como uno de los ejes centrales de su gestión.

Esta decisión puede convertirse en una de las transformaciones más importantes de nuestra Red Pública.

¿Por qué?

Porque un sistema sanitario eficiente no puede depender exclusivamente de los grandes hospitales. Si cada consulta básica, cada seguimiento rutinario y cada situación de menor complejidad termina en un establecimiento de segundo o tercer nivel, inevitablemente tendremos hospitales congestionados y ciudadanos esperando durante horas.

La respuesta comienza en las comunidades.

Un Centro de Primer Nivel adecuadamente remozado, equipado, abastecido y dotado del personal necesario permite atender al ciudadano cerca de donde vive, fortalecer la prevención y detectar oportunamente condiciones que, sin seguimiento, pueden terminar convirtiéndose en problemas mayores.

Esa es una visión inteligente de la salud pública.

Acercar la salud también protege el bolsillo

Existe además un componente del fortalecimiento del Primer Nivel del que debemos hablar mucho más: su impacto económico sobre las familias.

Para una persona de escasos recursos, trasladarse hasta un hospital distante tiene un costo.

Hay que pagar transporte. En ocasiones hay que comprar alimentos durante el desplazamiento. Se pierden horas laborales y muchas veces el paciente necesita viajar acompañado.

Por eso, cuando el Estado acerca los servicios médicos a una comunidad no solamente está ofreciendo salud.

También está generando ahorro para esa familia.

Ese es el verdadero sentido social de una política pública: transformar una inversión estatal en bienestar directo para el ciudadano.

Descongestionar arriba fortaleciendo abajo

Julio Landrón parece haber entendido perfectamente una ecuación fundamental para el futuro del sistema:

si queremos descongestionar nuestros grandes hospitales, tenemos que fortalecer primero la Atención Primaria.

Los hospitales especializados deben concentrar sus médicos, camas, quirófanos, tecnología y recursos en pacientes que realmente requieren atención de mayor complejidad.

Cada situación que pueda resolverse correctamente en un Centro de Primer Nivel representa un paciente menos buscando innecesariamente respuestas en una emergencia hospitalaria.

Así se construye una red organizada.

Así se utilizan mejor los recursos públicos.

Y así se gerencia un sistema sanitario.

Un director presente donde están los problemas

Otro elemento que merece reconocimiento es la presencia permanente de Landrón en el territorio.

Lo hemos visto recorriendo hospitales, supervisando establecimientos y llegando directamente hasta las comunidades.

Eso tiene un enorme valor gerencial.

Los problemas de un hospital no siempre pueden comprenderse leyendo un informe desde una oficina. Hay que caminar sus pasillos, observar sus emergencias, conversar con sus autoridades, escuchar al personal y conocer las inquietudes de los pacientes.

Un gerente que supervisa directamente puede exigir directamente.

Y cuando existe seguimiento desde la máxima dirección, el mensaje hacia toda la institución es inequívoco: hay que trabajar y hay que producir resultados.

La buena gerencia también consiste en formar equipo

Pero ningún director transforma por sí solo una institución de la dimensión del Servicio Nacional de Salud.

Detrás de los avances existe un equipo.

Médicos, enfermeras, técnicos, bioanalistas, personal administrativo, directores hospitalarios y regionales y miles de servidores que diariamente sostienen la Red Pública.

Ahí aparece una de las principales cualidades de un buen gerente: conseguir que toda una estructura comprenda hacia dónde debe caminar.

El liderazgo marca el rumbo; el equipo convierte ese rumbo en resultados.

La combinación de ambas cosas es la que permite que una política pública deje de ser una intención y comience a convertirse en realidad.

Reconocer lo que se está haciendo bien

En República Dominicana tenemos que aprender también a reconocer las buenas gestiones mientras están ocurriendo.

La crítica es necesaria. La fiscalización es indispensable. Todo funcionario debe rendir cuentas y ningún sistema público está exento de dificultades.

Pero la objetividad también exige reconocer cuando existe trabajo, dirección y voluntad de producir cambios.

Y la gestión que encabeza Julio César Landrón está demostrando movimiento.

Hay presencia.

Hay supervisión.

Hay una apuesta clara por el Primer Nivel.

Hay una visión orientada hacia las comunidades.

Y, fundamentalmente, existe conciencia de que el paciente debe ser el centro de todo el sistema.

El sello Landrón

Todavía queda mucho camino por recorrer y numerosos desafíos por enfrentar. Una red sanitaria de alcance nacional siempre tendrá necesidades y áreas que mejorar.

Pero también comienza a definirse lo que podría convertirse en el sello de la gestión de Julio Landrón: territorio, Atención Primaria, supervisión y resultados.

Ese puede ser su gran legado al frente del SNS.

Consolidar una Red Pública donde el ciudadano no tenga necesariamente que buscar primero un gran hospital, sino que encuentre cerca de su hogar una puerta de entrada digna, humana y resolutiva.

Una red donde prevenir tenga tanta importancia como curar.

Donde los grandes hospitales puedan concentrarse en los casos complejos.

Donde la inversión pública produzca resultados medibles.

Y donde cada peso destinado a salud tenga como destino final mejorar la calidad de vida de un dominicano.

El presidente Luis Abinader ha trazado una política de acercar los servicios públicos a la población. Julio César Landrón está convirtiendo esa visión, desde el SNS, en una tarea de territorio.

Por eso considero que estamos frente a una gestión que merece seguimiento y reconocimiento.

Porque los buenos gerentes no necesitan que el tiempo se detenga para demostrar su capacidad. Organizan, supervisan, ejecutan y producen resultados.

Y cuando buena gerencia, liderazgo y trabajo en equipo caminan juntos, ocurre exactamente lo que hoy comenzamos a observar en el Servicio Nacional de Salud:

los resultados se ven, la institución avanza y salud se acerca cada vez más a la gente.

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