En medio del debate sobre el tamaño de la nómina del Estado en la República Dominicana, con el gobierno encabezado por el Presidente Luís Abinader, hay una realidad que no puede ignorarse: el aumento de la nómina pública, bien gestionado, no es una debilidad económica, sino un factor de impulso y estabilida.
En una economía marcada por altos niveles de informalidad, el empleo público cumple una función esencial. No solo genera oportunidades laborales donde el sector privado no alcanza, sino que actúa como un motor directo de la demanda agregada.
Cada salario pagado por el Estado se traduce en consumo: en alimentos, transporte, educación y servicios. Es dinero que circula, que dinamiza la economía local y que sostiene miles de hogares dominicanos.
Frente a las críticas sobre un supuesto crecimiento desmedido de la nómina, el ministro de Administración Pública, Sigmund Freund, ha aclarado que entre 2020 y 2024 el empleo público creció en 63,373 personas, equivalente a un 11.41 %. Una cifra que, lejos de reflejar descontrol, evidencia un crecimiento moderado, incluso inferior al registrado en administraciones anteriores.
Esto desmonta un mito recurrente: el de una expansión desbordada del Estado. Más bien, lo que se observa es una política de empleo público que ha contribuido a sostener la economía en momentos complejos, al tiempo que garantiza la continuidad de servicios esenciales.
El empleo estatal, cuando responde a necesidades reales y se gestiona con responsabilidad, no es una carga: es una palanca de desarrollo.
Máximo Miñoso Santoni
Director Medio La República





















